FUENTE: HOSTELVENDING.com 13/01/2016

Funciona en Alemania, en Estados Unidos, en Australia, en Nueva Zelanda y en los países escandinavos, pero por qué el reverse vending no consigue el apoyo necesario para instalarse en nuestro país.

Los impulsores de las máquinas para la recogida selectiva y residuos lo tienen claro: “No interesa”. Otra cosa es identificar exactamente a esos actores que impiden que este tipo de sistema de retorno conviva con el actual, sobre todo, si tenemos en cuenta la ‘Ponencia de estudio para la evaluación de diversos aspectos en materia de residuos y el análisis de los objetivos cumplidos y de la estrategia a seguir en el marco de la Unión Europea ha aprobado’.

En su reunión celebrada el 7 de octubre de 2015 y en el documento publicado posteriormente en el BOE se hace una pormenorizada defensa del sistema de retorno a través de máquinas automáticas, un apoyo que sigue sin llegar a la regulación y, menos, en forma de incentivos a las iniciativas que ya existen y que son muchas pero aisladas.

En las diez reuniones realizadas por la Ponencia han participado personalidades y empresas de muy diversa índole que han aportado sus experiencias y sus métodos de trabajo, destacando el concepto de economía circular y la necesidad de realizar un nuevo enfoque a partir de la multi R: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar la energía.

Realmente, no reciclamos los residuos, lo que reciclamos son materiales que se obtienen de distintas fracciones que separamos de los residuos. Y este pequeño matiz es clave para entender cómo es la gestión de los residuos y cuáles son sus límites. Entre la recogida selectiva y el reciclaje efectivo de esos materiales que recuperamos de los residuos hay un viaje muy importante, que es la clasificación y separación selectiva de los residuos o, si se quiere, el término “preparación para la reutilización”. Para hacer un balance necesitamos saber qué es lo que entra y lo que realmente sale. Tenemos que tener estadísticas fiables y empezar a hablar el mismo idioma.

Uno de los principales defensores de sistemas de reverse vending fue José Manuel Fernández Echevarría, director general de la Federación Española de Empresas de Distribución a Hostelería y Restauración. En su intervención aseguró que su sector, “con su actual logística inversa, además de recoger los envases reutilizables puede hacer la recogida de los envases de un solo uso, en toda la Horeca y en la alimentación tradicional independiente”.

Reverse vending

“A pesar de los argumentos en contra de la gran distribución, su puesta en marcha, como en muchos otros países, supondría solamente un esfuerzo de adaptación en la distribución, en realidad es acomodar el espacio, porque el coste de las máquinas, cuando es automático, lo paga el sistema. El esfuerzo real en la aplicación del sistema de depósito es del consumidor y este está dispuesto a hacerlo”, añadía.

La única inversión necesaria es la de los supermercados y grandes cadenas de alimentación, que ponen máquinas, pero esas máquinas se las paga el sistema, es decir, ellos tienen que hacer la inversión, pero el sistema les paga por poner las máquinas, por cada unidad de envase que devuelve. “Con lo cual los datos que nos enseñaron en Alemania es que en dos o tres años las máquinas estaban amortizadas”, aclaraba.

Tal y como a afirmó Antonio Martínez Mocholí, el sector del reciclaje en España es un sector antiguo, tiene más de 50 años, pero es en estos últimos 15 años cuando se ha dado un crecimiento más que notorio, sobre todo en lo que se re ere al reciclado postconsumo. En los últimos quince años, el volumen de lo que se recicla en España ha alcanzado prácticamente el triple de su tamaño. Es, por lo tanto, un sector de gran importancia económica y estratégica para España en el nuevo contexto de la lucha medioambiental.

Alemania se pone como ejemplo una y otra vez por su sistema de depósito, devolución y retorno, un método que identifica el envase, si es de un solo uso o se puede reutilizar, lo clasifica y aporta una cantidad a la persona que lo entrega, imprimiendo un recibo con su reembolso. Lo puso en marcha en 2003, es una práctica ya madura que ha dado sus resultados y que colectivos en nuestro país como Retorna lo defienden por ser uno de los más efectivo a la hora de promover la recogida de los envases.

Su implantación costó, como suele ser habitual. Primero por la inversión que tenían que realizar los comercios -estas máquinas pueden costar alrededor de los 10.000 o 15.000 euros-, después por las intensas campañas de concienciación que se han debido realizar para que los consumidores aprendan el sistema y los comercios se adhieran a las iniciativas.

Pero el caso es que funciona.  En el pueblo de Cadaqués se llevó a cabo una prueba piloto en el año 2013, impulsada por la Fundación Retorna y la Fundación de la Prevención de Residuos y de Consumo Responsable.

La prueba consistió, en esencia, en lo siguiente: cuando el consumidor compraba en una tienda, aparte de pagar el precio del producto en cuestión —bebidas—, dejaba un depósito de 5 céntimos, de modo que cuando el envase se devolvía en la misma tienda o en otro comercio adherido, se lo descontaban. El sistema de depósito y devolución podía ser automático —a través de máquinas instaladas— o manual. Una vez recogidos, los envases se enviaban a una planta de contaje, que los contabilizaba en función de la leyenda del código de barras y los clasi caba en hierro, aluminio y plástico. Tras la clasi cación, se volcaban en otra máquina que automáticamente quitaba las impurezas de los envases, obteniendo material puro en un 98% que luego se compactaba y trituraba, embalándose en balas de un metro cúbico.

Durante los dos meses y medio que duró la prueba en Cadaqués se vendieron 106.000 latas y botellas de plástico. De éstos, llegaron a devolverse 81.200, es decir, un promedio del 76%, muy por encima del 15 % habitual del municipio. Por tanto, se multiplicó por 5 la reutilización y el retorno de envases. Además, las dos últimas semanas de duración de la prueba el porcentaje fue del 92%. Y, en general, aumentó el reciclaje de otros materiales como el vidrio y el cartón, lo que se debió a una concienciación totalmente transversal de todo lo que es el reciclaje y la reutilización de residuos. Aparte de los resultados en términos de recogida, hubo un ahorro en costes. Se calcula que la implantación del sistema hubiera conllevado un ahorro anual de entre 25 y 30 mil euros.

Además este tipo de sistemas es totalmente compatible con el que existe en la actualidad, solo falta un empujón en forma de normativa para que coexistan y contribuyan a lo que realmente interesa que es lograr una recuperación total de los residuos que generamos.

FUENTE:

HOSTELVENDING.com

13/01/2016